“Ofrecer la calidad del servicio al cliente depende del colaborador con la ayuda del empresario. Es un trabajo en equipo”
Los siete pecados capitales relacionados con la calidad del servicio y atención al cliente son: la apatía, el evadir, la agresividad, el no saber hacer, el robotismo, el sistema, y los momentos de verdad.
A continuación una breve descripción de cada uno de los pecados capitales:
La apatía es entendida como la frialdad, el distanciamiento, y el no interés que presenta el colaborador a la hora de brindar el servicio.
El evadir se refiere cuando un colaborador pasa al cliente a otro colaborador sin previa causa.
La agresividad se refiere al gesto o modo de atención que presenta el colaborador al cliente y hace que se cree un clima de tensión y que el cliente se sienta molesto; por lo general ésta agresividad no tiene nada que ver con el cliente, es ocasionada por algún factor personal del colaborador.
El no saber hacer se produce cuando el colaborador tiene buena voluntad pero no sabe, entonces no contesta de forma correcta y eficaz. Este pecado denota que éste colaborador requiere más atención por parte de la empresa para instruirlo sobre temas técnicos y de servicio, para que pueda generar un servicio de calidad.
El robotismo se relaciona cuando el colaborador aplica el reglamento de "NO", no se esfuerza por dar el servicio de ofrecer "algo más". El colaborador debe estar en la capacidad de atender a cada cliente según su nivel de conocimiento.
Los sistemas no están al servicio del cliente, para saber cuál es el grado de satisfacción del cliente hay que consultarle, ya que su opinión es la única válida. Al tener respuestas por parte del cliente se pueden efectuar con agilidad los cambios que aseguren las metas de calidad.
Y el último pecado, es el conocido como los momentos de la verdad, que hacen referencia a que nos guste o no, se debe conocer el punto de vista sobre el servicio que se le está brindando al cliente, y que si éste refleja situaciones que no son agradables, se deben aceptar para mejorar. La mejora constante es la punta de éxito del servicio al cliente.
Cambiar las actitudes de las personas no va a ser fácil se necesita constancia. Los momentos de la verdad en la calidad del servicio y atención al cliente se presentan por:
- La falta de nivel cultural de los colaboradores y mandos.
- La falta de apoyo de la dirección o de los mandos intermedios.
- La existencia de prepotencias en los estilos de dirección.
- Las existencias de actitudes negativas.
- La existencia de departamentismo.
- La falta de cultura de empresa, escrita y pública.
- La existencia de resistencia al cambio.
- La existencia de graves tensiones salariales.
- La existencia de desigualdades salariales a iguales esfuerzos y éxitos.
- La falta de tiempo real para poner en práctica el programa.
- La falta real de medios.
- La posible "cultura del país" que confunde servicio con servilismo.
- La existencia de miedo al error por las "broncas".
- La existencia de experiencias anteriores negativas. Se empezó y no se siguió.
- Por desconocimiento de las necesidades y grado de exigencia del cliente.
- Por comodidad y rutina.
- Por falta de información de las consecuencias de cada conducto.
- Por falta de agilidad en las respuestas.
- Por existir un estilo de dirección no participativa.
- Por predominar la búsqueda de culpables.
- Cuando el cliente no exige.
- Cuando el clima interno está crispado.
- Cuando se efectuaron promociones internas mal hechas.
- Cuando el esfuerzo personal no se recompensa.
- Cuando los mediocres y cómodos no son sancionados.
Para superar estos momentos de verdad empresariales se deben tomar cinco medidas correctivas:
- Definición y apoyo al plan por parte de la dirección y mandos.
- Organización de la información y comunicación.
- Desarrollar un plan de formación, con sesiones breves, con temas de aplicación inmediata de forma continuada.
- La existencia de un estilo de dirigir participativo.
- La existencia de medios y una organización al servicio del cliente.
La venta nunca es fácil, cuando la economía está floreciente las órdenes de compra llegan, se logran firmar contratos y hay nuevos clientes. Pero eso no significa que sea fácil, el tener nuevos clientes o nuevos productos y servicios de alta demanda ayudan para la cartera de clientes, pero le implica al vendedor a tener más control y más conocimientos para poder ofrecerle al cliente un mejor servicio y una ventaja ante la competencia.
Día a día un vendedor se enfrenta a muchos obstáculos en su gestión: cambios en territorios, más tiempo visitando al cliente, nuevas responsabilidades que no son de ventas, competencia por Internet, cuotas de ventas más grandes, clientes pidiendo cada vez más, cambios internos en la compañía, fusiones y adquisiciones, menos apoyo de ventas, problemas con los productos, atrasos en las entregas, problemático servicio al cliente, devolución de órdenes, rumores impulsados por la competencia, reducción de presupuestos, menos apoyo de mercadeo y incremento en los precios, entre otro.
Nos guste o no, en la nueva era los vendedores deben enfrentarse a esos obstáculos y llevar a cabo las tareas que sean necesarias para lograrlos y sobrepasarlos; ya que el ambiente de la competitividad e incremento de las necesidades del cliente, influyen directamente a que la empresa disponga de más opciones para ellos, y de ahí que el vendedor también debe ampliar sus tareas para que en conjunto con la empresa puedan alcanzar el éxito empresarial y sostenerse en un mercado que día a día cambia rápidamente.
También se puede realizar la venta mediante la comunicación telefónica, pero es un poco más difícil su efectividad si no se está hablando con la persona indicada, o bien si el receptor no está prestando la atención debida a la presentación del producto o empresa que está del otro lado del teléfono. No es recomendable realizar una presentación de ventas completa por medio de la comunicación telefónica sobre todo en aquellos casos que el producto a ofrecer requiere por su naturaleza un contacto visual para su decisión. No todos los productos o servicios se pueden vender mediante el contacto telefónico.
Recuerde que una mala venta puede ser fatal para todas las partes. Por lo general una mala venta se caracteriza por:
Es importante mencionar que este proceso es una guía pero que cada cliente es ÚNICO, por tanto se debe preparar un proceso para cada cliente, porque no siempre las personalidades ni las necesidades son las mismas para todos.
I PASO: Búsqueda de Clientes
II PASO: Conocimiento del Producto o Servicio
III PASO: Prospección del Cliente Objetivo
IV PASO: Presentación de Ventas
V PASO: Cierre de la Venta
VI PASO: Dar el Servicio y el Seguimiento de la Venta
En una entrevista de ventas un vendedor debe aplicar dos cualidades fundamentales para cultivar la efectividad en la gestión de ventas, ellas son la empatía y la proyección.
Las variables que componen ese perfil de vendedor se presentan en la siguiente gráfica:
Ya sea en el campo de batalla o en una empresa, los mejores líderes siempre son capaces de inspirar grandeza en los demás a través de sus palabras y acciones. Y aunque los problemas a los cuales se enfrentan han cambiado con el pasar de los años, las cualidades de los líderes efectivos permanecen.
Adicional un líder debe saber premiar al que consigue éxitos compensándole su esfuerzo. Un líder premia con:
Un líder eficiente y eficaz, debe dirigir a una organización coordinando mediante círculos de calidad, con el fin de implementar métodos de eficacia y productividad. Estos círculos de calidad pueden estar formados por uno o varios colaboradores por área, según la magnitud de la empresa; y por lo general existen círculos para:





La comunicación es la transferencia de información entre dos o más personas. Todos los seres humanos nos desarrollamos a través de la comunicación, ya que desde que nacemos nos relacionamos con personas mediante diferentes formas de comunicación (verbal y no verbal).
El éxito de una empresa depende del nivel de satisfacción que los clientes reciban del servicio que se les preste. Si se quiere diferenciar hay que dar ALGO MÁS, sea este algo tangible o intangible, es dar un valor ampliado en todo momento; que la empresa sea notable por ese adicional que recibe el cliente final.